El nuevo comienzo fue duro. Perder todo por lo que habían trabajado todos esos años.
Sus clanes, sus pertenencias, incluso algunos amigos quedarían atrás…
Pero estaban determinados a ello.
Al estar listos, fueron todos juntos a buscar el cristal dorado a las catacumbas de los orcos.
Entre todos lucharon contra los innumerables enemigos hasta que consiguieron uno.
Cuando lo tuvieron en sus manos hicieron una fiesta: era momento de fundar de nuevo el clan. Joy Adventurers volvería de nuevo.
Sin embargo, entonces fue cuando Taisa les dio la noticia…
—Ya no seré la líder. He decidido ceder mi lugar a mi hermana Indhara.
La joven avanzó, con su expresión impasible como siempre, pero con determinación.
Aceptó la responsabilidad que su hermana le había ofrecido. Era algo que no se había planteado pero le agradaba la idea.
Aquello pilló por sorpresa a algunos, pero finalmente todos estuvieron de acuerdo.
Entendían las circunstancias de su decisión y las apoyaron en ello. La joven se había convertido en una asesina excepcional, con unas dotes de infiltración admirables. Sería una gran ventaja contar con ella.
Por igual, Indhara se había ganado el respeto de todos, y sabían que sería una buena líder.
Con aquello empezó una etapa de gran gloria para el clan, que junto a sus aliados, hacían grandes avances en las guerras de clanes.
¿Y Taisa? Aunque siguió ayudando en alguna ocasión, decidió tomarse un descanso.
