En la búsqueda de más información sobre lo ocurrido, y para averiguar si podía lograr salvar su alma al menos, Taisa llegó ante el gran espíritu.
Se presentó humildemente, pero lo que le sorprendió es que alguien había acudido en aquel mismo momento a consultar… Encontrándose de pronto frente a frente con aquella joven, tuvo un sentimiento extraño; aunque ya la conocía, era algo más.
Era la chamana que había conocido tiempo atrás, con quien había coincidido en los clanes.
Aquello no lo esperaba, ya que las audiencias solían ser individuales además.
Sin embargo, el gran espíritu no se mostró sorprendido, y habló a ambas.
—El momento ha llegado.
Se miraron extrañadas.
—Taisa, Bastet… Antes fuisteis una. Y ahora volveréis a serlo.
La extrañeza en ambas aumentaba.
El gran espíritu les explicó que Bastet era un fragmento del alma de Taisa que se desvió al cambiar de mundo.
Esa parte que empuñó la espada, que sólo albergaba dolor, más fría y distante con todos, dispuesta a la venganza y con aquel sentimiento apático que a menudo la invadía y detestaba pero que fue su forma de sobrevivir por mucho tiempo, mientras luchaba al frente de las batallas sin importarle nada… Ya que tampoco tenía nada que perder. Sólo aferrándose a la fe de forma ciega, con la esperanza de hallar a aquellos que había perdido…
Y aquella otra parte más compasiva y dulce, la que albergaba aún su vocación como sanadora, su gran corazón bondadoso, su deseo de ayudar a todos y la búsqueda del bienestar de los demás.
Y entonces lo entendieron todo.
El espíritu entonces continuó.
—Volverá esa parte de tu espíritu a habitar en ti. Volverás a sanar en comunión con la luz y ahora también la naturaleza.
Sin explicarse del todo lo que estaba pasando, se acercaron hasta tocarse sus manos. Entonces una luz inundó la sala.
Cuando todo volvió a la normalidad, Taisa estaba allí en el centro. Ahora, se sentía completa.
Entonces el espíritu siguió hablando.
—Aquellos que perdiste están bajo el influjo del rey exánime… él se hizo con sus almas y ahora son parte de su ejército.
El desconcierto en el rostro de la joven era notable. ¿Eso quería decir?
El gran espíritu afirmó.
—Sí, él también estaba allí. Luchó en la batalla, pero no pudo sobrevivir. Y el rey exánime…
Paralizada por aquella información, tuvo que tomarse unos momentos para digerirlo. Él también…
Por mucho tiempo pensó que él volvería, que lograría encontrarlo… Y aunque con el paso de los años sólo había intentado proseguir su vida, aunque estaba enfocada en otras cosas, era algo que siempre había tenido en su mente. Y por fin… cuando finalmente lograba saber algo sobre su paradero, era una noticia terrible.
El ser de luz prosiguió.
—Deberás derrotar al rey exánime… y así liberar sus almas y las de todos los que tomó en su poder. Y que puedan finalmente descansar.
Un nudo en la garganta se le formaba al escuchar aquello. Pero era necesario, y ahora con mayor motivo sabía qué camino debía tomar.
No era lo que hubiera querido… Pero finalmente, su búsqueda terminaría.
