La Princesa Aventurera

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Crow lleva los documentos a Luipt

Crow lleva a Luipt los documentos imperiales ocultos en una pluma estilográfica
Historia de Lylarain
Luipt

Tras varias horas enfrascado en sus tareas, Crow terminó gran parte del trabajo. Dejó el escritorio pulcro y ordenado y, al mirar por la ventana, vio que el sol empezaba a descender.

Había llegado el momento de marcharse. Recogió lo necesario, aquella pluma que escondía los documentos y uno de los anillos del clan que permitían el acceso al lugar y que portaba normalmente de forma discreta. Por suerte el que había dado a la joven de cabello azulado no era el único que disponía.

Salió sin ser visto por la ventana del despacho y cambió de forma. Emprendió el viaje hacia la mansión oculta del ducado de Luipt, donde se alojaba la familia real. Sobrevoló el desierto, haciendo breves paradas en lugares que ya conocía. Tendría que apresurarse para completar el trayecto de ida y vuelta durante la noche. Quizá fuera la última vez que visitara aquel lugar.

Al llegar a la zona, el anillo se activó y le permitió entrar en el palacete oculto. Crow aterrizó apresuradamente en la habitación prevista para su llegada, se vistió y salió en busca del emperador. Llevaba en aquella pluma ocultos los documentos más importantes de Occidente, que la secretaria había puesto a salvo.

Emma había elegido acompañar a los emperadores durante su reclusión y continuaba sirviéndolos como siempre. Casi había llorado de felicidad al asistir al nacimiento de los príncipes y desde aquel primer día se había ocupado de que nada les faltara.

Cuando oyó el plan, le había parecido imposible. Quiso oponerse para poder estar en la habitación y proteger a sus majestades, pero finalmente acató las órdenes. Ahora caminaba en círculos frente a la puerta, con las manos enguantadas cerca de sus cuchillos, sin llegar a empuñarlos. No podía oír lo que ocurría dentro ni sabía si las visitantes sobrenaturales ya habían llegado.

Crow se dirigió a la puerta. Saludó a Emma con una breve inclinación, apurado: debía regresar cuanto antes y, si era posible, llevarse también el diario, aunque eso añadiera otro riesgo.

—Buenas tardes…

Se disponía a abrir cuando Emma reaccionó.

—¡Espere!

Lo sujetó del brazo.

—Sir Crow, no puede entrar ahí. Tengo órdenes estrictas de no dejar que nadie traspase esa puerta, palabras del mismísimo emperador.

Crow se volvió, sorprendido. Se detuvo al comprender que era un asunto serio y miró la puerta, esperando que ella le explicara.

—¿Qué ocurre? Debo entregarle algo con urgencia a su majestad… Y quería llevarme también algo que le envié.

Le mostró la pluma estilográfica dorada.

—El plan, ya sabe… La dama de cabellos azules parece que trajo amigas —respondió Emma, soltándole el brazo con molestia mal disimulada.

Miró la pluma con extrañeza.

—¿Algo que le envió? Quisiera poder ayudarlo, pero…

En ese momento los emperadores salieron de la habitación. Habían recomendado a Navier descansar con los bebés. Heinri vio a Crow y a Emma.

—¿Qué ocurre…?

Pidió a Emma que acompañara a Navier y se quedó hablando con Crow.

—Crow, ¿cuál es el motivo de que hayas venido de nuevo?

Crow se adelantó e hizo una reverencia.

—Su majestad… Vengo a traerle algo. Mire.

Cuando Navier, Emma y los niños se hubieron alejado, activó el mecanismo de la pluma para mostrarle los documentos.

—La secretaria lo guardó todo y he podido traerlo. Creo que será de gran utilidad para el plan, mi señor.

Con orgullo, esperó la reacción de su superior.

—Además, pensé que quizá podría llevarme de vuelta el diario. Nadie sabe que lo tengo y me preocupa que noten su ausencia.

Heinri se despidió brevemente de Navier y de los pequeños antes de volver su atención a su subordinado. Al principio se mostró serio: aquello no estaba previsto. Pero al ver lo que Crow traía, su expresión se llenó de sorpresa y alegría. Le dio unas palmadas en la espalda.

—¡Crow! Esto es excelente… Y esa secretaria… siempre tan eficiente.

Sonrió al recordar a la joven, una de sus empleadas más destacadas. Revisó algunos documentos, en especial la explicación del funcionamiento del sistema, y guardó el objeto. Sería muy práctico.

—Gracias. Ah, el diario… Ya recopilé lo necesario. Realmente creo que urge que los niños estén de regreso cuanto antes… antes de que eso ocurra.

Lo acompañó hasta el despacho. Dejó sobre el escritorio la preciada pluma que contenía, en un espacio reducido, la sabiduría del Imperio y que sería de gran utilidad para formar a los niños. Después tomó el libro de la mesa y se lo entregó a Crow.

—Ten buen viaje de regreso… Y cuida de ellos cuando estén allí, por favor.

Sin que pudiera evitarlo, Heinri abrazó brevemente al caballero, que además era un familiar lejano y parte del clan.

Crow recibió con orgullo las palabras del emperador aunque no tanto aquel abrazo pero lo aceptó debido a las circunstancias. Se irguió con una ligera sonrisa y le aclaró el asunto de la pluma y su procedencia. Al recibir de vuelta el diario, sintió alivio. También le apenaba despedirse: sabía que no volvería a verlo.

Desde pequeños, sin embargo, los habían educado en el clan para procurar el bien mayor. La continuidad del clan y del Imperio estaba por encima de todo.

Tras el momento emotivo, el hombre de cabellos oscuros hizo una reverencia, con la mano en el pecho y una rodilla hincada en el suelo, como el día en que recibió el título de caballero. Era una muestra de respeto y una reafirmación de su juramento.

—Así será, mi señor. Mi juramento seguirá con sus herederos. Igual que le he servido a usted y al Imperio, les serviré a ellos.

Se golpeó ligeramente el pecho y se puso en pie.

—Con su permiso, volaré de regreso. Quiero volver lo antes posible.

Heinri asintió.

—Buen viaje, Crow.

Tomó aire y volvió a la sala donde se decidía el futuro del Imperio.

Crow asintió y se despidió con una última reverencia. Se marchó por el mismo lugar por el que había entrado, llevando consigo el diario. Allí dejó sus ropas al transformarse, aunque sabía que no regresaría.

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Sobre la autora

Taisa – Raquel García Arévalo

Personaje y creadora al mismo tiempo. Llevo más de 20 años dando vida a este alter ego nacido entre cuentos, juegos online y en el rol, tejiendo historias que han crecido conmigo a lo largo del tiempo.Profesionalmente creo y gestiono webs y blogs, ayudando a negocios a convertir el caos digital en sistemas claros, sostenibles y estratégicos. Creo en la tecnología como herramienta de libertad y en construir proyectos con alma.Cuando no estoy optimizando una web, probablemente estoy escribiendo, desarrollando relatos de rol o imaginando nuevas aventuras. ¿Quieres saber más sobre mí? Puedes leer aquí.

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