Autor: Taisa – Raquel García Arévalo

  • 24 – Desaparición

    24 – Desaparición

    Un buen día una noticia cambió por completo todo.

    Rachel se había marchado.

    Tras mucho tiempo a la sombra de su hermana, aunque inicialmente estaba feliz, decidió que quería llevar una vida por su cuenta.

    Al principio escribía con frecuencia, contando sobre su nueva vida en otro lugar.

    Pero en un momento dado, las cartas dejaron de llegar… Lo que llevó a Taisa y a Indhara a preocuparse.

    Después de hablarlo, la primera en marcharse fue Taisa, decidiendo que iría a averiguar qué había ocurrido con su hermana.

  • 23 – La posada

    Taisa aprovechó la oportunidad para tomar un estilo de vida más calmado por un tiempo.

    Se dio una circunstancia adicional… La Innombrable también buscaba lo mismo. Alejarse de los dioses tras lo que había ocurrido y llevar una vida normal pasando desapercibida.

    Y de algún modo surgió la idea, y entre las dos abrieron una posada.

    Allí atendían a los viajeros, recibían a sus amigos, y pasaban largas horas charlando sin más sobre muchos temas.

  • 22 – La nueva líder

    22 – La nueva líder

    El nuevo comienzo fue duro. Perder todo por lo que habían trabajado todos esos años.

    Sus clanes, sus pertenencias, incluso algunos amigos quedarían atrás…

    Pero estaban determinados a ello.

    Al estar listos, fueron todos juntos a buscar el cristal dorado a las catacumbas de los orcos.

    Entre todos lucharon contra los innumerables enemigos hasta que consiguieron uno.

    Cuando lo tuvieron en sus manos hicieron una fiesta: era momento de fundar de nuevo el clan. Joy Adventurers volvería de nuevo.

    Sin embargo, entonces fue cuando Taisa les dio la noticia…

    —Ya no seré la líder. He decidido ceder mi lugar a mi hermana Indhara.

    La joven avanzó, con su expresión impasible como siempre, pero con determinación.

    Aceptó la responsabilidad que su hermana le había ofrecido. Era algo que no se había planteado pero le agradaba la idea.

    Aquello pilló por sorpresa a algunos, pero finalmente todos estuvieron de acuerdo.

    Entendían las circunstancias de su decisión y las apoyaron en ello. La joven se había convertido en una asesina excepcional, con unas dotes de infiltración admirables. Sería una gran ventaja contar con ella.

    Por igual, Indhara se había ganado el respeto de todos, y sabían que sería una buena líder.

    Con aquello empezó una etapa de gran gloria para el clan, que junto a sus aliados, hacían grandes avances en las guerras de clanes.

    ¿Y Taisa? Aunque siguió ayudando en alguna ocasión, decidió tomarse un descanso.

  • 21 – El fin y nuevo comienzo

    21 – El fin y nuevo comienzo

    Finalmente, se hizo público el anuncio. Era el fin. Los dioses habían decidido y era irrevocable.

    La codicia de algunos los había llevado a desafiar a los dioses y a conseguir algunas armas y artefactos que no deberían haber llegado a manos de los mortales. Lo que hizo que tomasen una decisión drástica.

    Todos deberían comenzar de nuevo. Todo volvería atrás.

    Mantendrían sus recuerdos… Pero deberían comenzar sus vidas de nuevo como años atrás.

    Era la única forma que veían para deshacer los errores que la ambición de los mortales había provocado.

    Taisa reunió a los Joy Adventurers, cuando ya no había necesidad de ocultar lo inminente.

    Explicó la situación a quienes aún no estaban al tanto, y con los ojos empañados por la tristeza, ya que no sabían qué sería de ellos ni si todos seguirían allí después, o si tomarían otros caminos, hizo una simple pregunta.

    —¿Quiénes seguiréis conmigo?

    Preguntó con firmeza la sacerdotisa, con el corazón en un puño.

    De entre los presentes, alguien dio un paso al frente.

    Vio con cariño a Román, que fue el primero. Tras él, los demás también se adelantaron. Casi todos decidieron continuar, lo que llenó de calidez su corazón.

    Perderían todo… pero mientras no se perdiesen ellos, todo estaría bien.

    De pronto, una voz conocida la sorprendió.

    —Yo también…

    Le saltaba el corazón cuando vio a Balthimor. Había regresado, en una de sus visitas.

    Lo abrazó y lloró más aún de emoción de verlo.

    Sin embargo, estaba molesto. No le gustaba nada aquella situación y lo haría notar.

    Se arrancó el rosario del cuello.

    —No pienso ser un paladín más. No quiero servir a unos dioses que nos hacen algo así.

    Dijo seriamente.

    Aquello a Taisa le resultó un conflicto, ya que también tenía aprecio por los dioses que habían sido cercanos con ella. Sin embargo, entendió la decisión de Balthimor y le mostró su apoyo.

    Sin embargo… guardó su rosario.

    Ahora sólo quedaba esperar lo inevitable.

  • 20 – Premonición

    Una noche, tuvo una visión. Los dioses se comunicaron por medio de sueños. Fue una visión aterradora de lo que iba a ocurrir…

    Pero se le indicó que aún no debía contar nada, sólo debían prepararse.

    Se levantó sobresaltada, con los ojos húmedos, y salió de la habitación tratando de calmarse. Pero no era fácil.

    Nikita se encontraba allí también, en la casa del clan. Debió despertar al escucharla, ya que tenía un oído agudo.

    Se encontró con Taisa hecha un ovillo sentada en un rincón de la cocina, llorando silenciosamente.

    —¿Jefa? ¿Qué sucede? —preguntó asustada.

    Taisa sacudió la cabeza. No podía decirlo.

    Al ver su expresión y la tristeza con que la miró, supo que no quería hablar, y tan solo se sentó a su lado.

    Le dolía lo que sabía, lo que iba a ocurrir… y también no poder contarlo aún.

  • 19 – El primer castillo

    Con el tiempo, fueron mejorando en sus ataques. La alianza cada vez estaba más coordinada y los cuatro clanes trabajaban duro para lograr resultados.

    Aunque inicialmente no querían tomárselo tan en serio, sentir que cada vez estaban más cerca de lograr una victoria les motivaba a pelear más.

    Hasta que finalmente un día lo lograron. Y a partir de ahí las victorias continuaron, no siempre, pero se habían convertido en clanes reconocidos en Mideralia, con lo que la reputación de la princesa aumentaba.

  • 18 – Las hermanas

    18 – Las hermanas

    Una noche aparecieron en la ciudad dos jóvenes, apenas poco más que unas niñas.

    Llegaron con una intención muy clara: encontrar a su hermana mayor.

    Después de estar preguntando, y debido al gran parecido y lo reconocida que Taisa era ya en la capital de Mideralia, no tardaron en dar con ella.

    Cuando las vio quedó sorprendida, ya que era lo que menos hubiera esperado.

    —¿Mis hermanas? —preguntó aún extrañada después de la historia que ellas le contaron.

    Tras el paso de los años, los reyes de Gallaecia tuvieron dos hijas más.

    La segunda, Indhara, era una niña algo introvertida y seria. De carácter frío y distante. Posiblemente al haber crecido sus primeros años con el temor de sus padres a perderla también y haber nacido a la sombra de su hermana ausente.

    Cuando la pequeña Rachel nació, fue cuando por primera vez llegó algo de calidez a su vida, y se prometió cuidarla siempre.

    Pero ambas sabían que ninguna de ellas estaba destinada a heredar aquel trono. Ni tampoco lo querían. Ambas hablaban por las noches desde que eran muy pequeñas, se preguntaban cómo sería su hermana mayor. Deseaban realmente conocerla. Se imaginaban lo sola que debía de sentirse habiendo crecido fuera de su hogar. Y se prometieron que irían a buscarla.

    Cuando tuvieron una edad razonable, consiguieron el permiso. Y dirigieron sus pasos siguiendo la información que la sacerdotisa les dio para llegar hasta Mideralia y a Pontiveia.

    Sorprendidas por lo diferente de aquella ciudad, estuvieron muy felices de encontrar con facilidad a su hermana.

    La abrazaron con fuerza; incluso Indhara cedía ante lo emotivo de la situación.

    Pasaron días hablando, poniéndose al día.

    Rachel

    La pequeña era una joven algo introvertida, dispuesta siempre a ayudar a todos. En algunos aspectos se parecía bastante a Taisa, tanto de carácter como en lo físico, aunque no solía ser tan valiente ni atrevida.

    Su decisión fue sencilla: optó por tomar el camino de su hermana mayor, formándose como sacerdotisa de la luz también.

    Indhara

    Fría, calculadora y algo distante, pero aun así colaborativa y diligente.

    Tomó un camino bien diferente. Armándose con unas dagas, se dirigió al gremio de mercenarios donde se formaría en combate cuerpo a cuerpo, infiltración y otras habilidades de moralidad dudosa…

    Se ganó el apodo de la princesa de hielo. Pues no le temblaba el pulso al realizar los peligrosos y crudos encargos del gremio de mercenarios y asesinos cuando era necesario.

    Amaba sus dagas y entrenar su velocidad y sigilo.

    Se convirtió en una de las mejores en infiltración para lograr atacar los castillos.

  • 17 – Oráculo de los dioses y la innombrable

    17 – Oráculo de los dioses y la innombrable

    Con el tiempo, Taisa continuaba siendo de gran relevancia en Mideralia.

    Desde el momento en que Taisa fue en busca de los dioses para su matrimonio, frecuentaba los templos.

    A menudo había logrado comunicarse con los dioses de nuevo allí. No pasaba inadvertida la joven sacerdotisa entre algunos de ellos, por su bondad y por estar siempre dispuesta a ayudar.

    Era frecuente que se comunicasen con ella. Y también que otros fueran a buscarla por su afinidad con los dioses, para lograr su intermediación.

    Una de aquellas diosas era ella… La que, por circunstancias, terminaría siendo la Innombrable y cuyo nombre quedaría borrado de todo lugar.

    Era una diosa de gran belleza, con largo cabello plateado y que causaba la admiración de muchos. Su carácter amable y su bondad eran bien conocidos, y también muchos habían acudido a ella.

    Con el tiempo, Taisa y ella forjaron una gran amistad también.

    En determinado momento, los mismos dioses le dieron reconocimiento a Taisa. Uno de los dioses mayores se apareció frente a ella.

    —Serás oficialmente el oráculo de los dioses. Serás el nexo entre los habitantes de Mideralia y nosotros.

    Aunque aquella cercanía con los dioses no evitaría lo que estaba por suceder…

  • 16 – Obligaciones y despedidas

    A pesar de haberse casado hacía tiempo, la relación entre Taisa y Balthimor siempre fue complicada a medida que ambos crecían y tomaban relevancia en sus respectivas profesiones.

    Durante un tiempo convivieron alojados en una habitación de la posada de la capital. Pero casi siempre estaba vacía, ya que las obligaciones de ambos hacían difícil coincidir. Siempre había ocupaciones que atender: misiones que realizar, grupos a los que acompañar, heridos que sanar, estudios que continuar…

    Además, Balthimor prefería seguir entrenando y aceptar más misiones cuando tenía tiempo libre. Pero cada vez tenía menos tiempo, y más responsabilidades, desde que se había ordenado como cruzado.

    Y cada vez coincidían menos.

    Aquella tarde le pidió a Taisa que se encontraran en la posada.

    Cuando estuvieron a solas, se hincó de rodillas ante ella. Tenía un gesto entristecido. Allí le explicó que debía partir en una misión. Pero aquella vez sería lejos, y estaría fuera durante mucho tiempo. Una guerra importante, en tierras lejanas, requería la presencia de paladines.

    Taisa lo escuchó en silencio, con el corazón encogido.

    Balthimor tomó el rosario entre sus manos.

    Se despidieron sin saber cuándo volverían a verse.

    Por suerte, Taisa tenía muchos amigos. Tenía su clan, sus responsabilidades y personas que la querían. No estaba sola. Pero aun así se sintió profundamente entristecida, y en muchos momentos lo echó en falta.

    Sin embargo, no podía quedarse anclada en la tristeza. Había demasiadas cosas que atender, demasiada gente que contaba con ella.

    Así que continuó adelante.

  • 15 – La alianza

    15 – La alianza

    El pequeño clan de aventureros continuaba sus aventuras, y también su participación en las guerras de clanes se hacía más frecuente.

    No todos los miembros del clan participaban. Algunos precisamente se refugiaban en aquel pequeño clan para evitar tener que participar.

    Pero quienes querían trataban de pasar un buen rato y aprender de la experiencia.

    Poco a poco fueron conociendo más gente. Entre ellos, se fueron haciendo cercanos a clanes más pequeños también. Intentaban apoyarse mutuamente… Y finalmente surgió la opción de formar una alianza.

    Los líderes de los 4 clanes se reunieron y firmaron un tratado. Aquello sería el inicio de una nueva etapa para el pequeño clan, haciéndose más presente en las batallas. Aunque también sería causante de conflictos.

    La primera decepción fue el abandono de Clara, la otra sacerdotisa. Pronto vio que aquellos clanes no tenían muchas posibilidades en las batallas, y optó por irse a un clan mayor que mantenía un castillo por lo que podían lograr más riquezas.

    Fue un golpe duro, pero no desanimó a la princesa aventurera, que dirigía junto con los otros líderes las incursiones a las guerras de clanes y ataques a los castillos. Contaban con que no lograrían mucho, pero al menos lo intentaban.

    Y así continuaba la rutina, entre los entrenamientos, las expediciones y las batallas de clanes.